La crisis sanitaria a la que nos hemos enfrentado como sociedad en estos últimos meses ha reservado a cada empresa una misión. En este ‘reparto’, el papel que ha asumido una compañía como el Grupo Fulton, dedicada a la ingeniería, la construcción, las instalaciones o el mantenimiento de edificios ha sido el de ‘cuidar de los que nos cuidan’.

En el Grupo Fulton se han esforzado, desde que se decretó el estado de alarma provocado por el coronavirus, por mantener en las mejores condiciones los centros sanitarios donde se libraba la batalla más importante contra la COVID-19. Porque si los sanitarios han sido la primera barrera de protección de la ciudadanía, detrás de estos se han situado otros grupos de personas entre los que se encuentra el personal de mantenimiento que, con su valentía y dedicación y de una manera silenciosa y anónima, ha permitido que todo pudiera seguir funcionando con relativa normalidad.

Tanto la empresa como parte de la plantilla se ha visto sometida a una enorme presión tanto organizativa como emocional. En un breve espacio de tiempo se ha tenido que equipar al personal que trabajaba de forma presencial en los hospitales y en los centros de salud gestionados por la compañía. Personas repartidas por la geografía española, desde Madrid (Hospital FREMAP de Majadahonda) hasta Almería o Granada (Hospital Poniente) pasando por Valencia (Hospital General Universitario o Hospital Casa La Salud),  que necesitaban trabajar de la forma más segura posible para ayudar a mantener unas infraestructuras clave.

Porque ahora, dos meses después, nos parece lejano ese tiempo en el que los fallecimientos se contaban por centenares y conseguir EPI – guantes, gafas y mascarillas – en este país era toda una odisea.  

En este período han llevado a cabo trabajos de todo tipo e incluso algunos que sobrepasaban los términos que habitualmente comprenden este tipo de contratos de mantenimiento: desde la instalación de mamparas de separación en las UCI o la desinfección de zonas determinadas, hasta colaborar en el traslado de fallecidos o algo tan sencillo como reiniciar de forma presencial ordenadores para que el personal de ciertas administraciones pudiera continuar con sus actividades desde casa.

Desde el primer momento los esfuerzos de la empresa se han centrado en dar respuesta a la sociedad pero al mismo tiempo en proteger a una plantilla, próxima a los quinientos miembros. Por eso, la acción del Grupo Fulton tiene como objetivo, según explica su director general, Luis Romero, “en primer lugar preservar la seguridad y salud de todos y cada uno de los trabajadores y en segundo garantizar, pasada esta pandemia, todos los puestos de trabajo y la viabilidad del Grupo’.

A nivel interno se han preparado para trabajar bajo las nuevas premisas. Por ello, la reforma de sus oficinas centrales, situadas en el Parque Tecnológico de Paterna (València), reúne todas las condiciones para trabajar respetando la normativa de prevención de riesgos laborales: distancia de seguridad en los lugares compartidos, espacios abiertos y áreas ventiladas y los puestos de trabajo separados por cristales en su mayoría. Mascarillas, guantes y geles hidroalcohólicos son los nuevos compañeros de oficina, y la desinfección y limpieza de las mismas, rutinas diarias.

Para afrontar los retos que tiene por delante el grupo, además de incrementar la inversión en formación de la plantilla –reforzando lo que respecta a tareas como la desinfección de centros de trabajo mediante la pulverización, la apuesta más importante es la de la tecnología y la innovación.

En este sentido confían en la misma receta que han aplicado en los últimos años con resultados notables. “El factor determinante es el incremento del componente tecnológico. La tecnología es el camino a seguir. Antes se veía como algo que tenía relativa importancia pero con la actual crisis se ha demostrado que la inversión en investigación (salas blancas, salas limpias, laboratorios de investigación, farmacéuticos…) es imprescindible para dar respuesta a situaciones como la que estamos viviendo”, reconoce Luis Romero. En su opinión, lo que estamos viviendo tal vez no sea más que un aviso de las amenazas a las que tendremos que hacer frente en el futuro”.

La demanda también apunta en esa dirección y en las últimas semanas se ha incrementado el interés por las salas blancas o limpias sobre todo entre aquellas compañías interesadas en la fabricación de material sanitario como mascarillas, guantes, respiradores…

Unas infraestructuras que llevan tiempo poniéndose en marcha en la industria alimentaria y en sectores como el farmacéutico y el hospitalario, donde se utilizan mayoritariamente para la elaboración de medicamentos citostáticos destinados a los tratamientos contra el cáncer.

Por eso es importante que tanto este tipo de inversiones como aquellas destinadas a combatir el cambio climático a través de la eficiencia energética o las energías renovables sean tenidas en cuenta. Algo que la emergencia sanitaria ha relegado a un segundo plano pero que en el medio plazo tienen que recuperar un lugar destacado en la agenda pública.

Según señala el director general del Grupo Fulton “las inversiones que no son consideradas imprescindibles es difícil que se pongan en marcha ya que la mayor parte de ellas van a ir dirigidas a sufragar el gasto sanitario. Incluso estamos empezando a sufrir cómo algunas de esas inversiones comprometidas y adjudicadas se han anulado porque ese importe va destinado a los gastos derivados de la COVID-19”.   Una realidad que se ha dejado notar en el sector de la construcción y que en el caso de Fulton ha supuesto la paralización de un 35% de los proyectos que estaban en marcha.

Esta situación genera tensiones en la cadena de suministro, porque “parte de los suministros comprometidos no hemos podido admitirlos ya que las obras están cerradas. Están paralizadas y no sé sabe cuándo se van a reactivar. La incertidumbre es el mayor riesgo al que nos enfrentamos. No sabemos cuándo se van a levantar las medidas restrictivas de la actividad. Existe bastante improvisación. Nos gustaría tener una previsión clara y una planificación estudiada. Una tarea que depende de la voluntad de la Administración del estado, de las comunidades o incluso de los ayuntamientos” reclama el director general.

Por otra parte algunas de las obras que han podido esquivar este parón tienen que hacer frente ahora al retraso provocado por la paralización que durante semanas sufrió toda la actividad en España y que ahora tiene que ser recuperado para poder finalizarlas en el plazo previsto.

Además de una planificación detallada, la otra demanda que hacen desde Fulton se basa en conseguir “un equilibrio entre la producción y el cobro de servicios, ya que la demora en el pago asfixia a las empresas porque los servicios conllevan una aportación de personal muy importante. Esperamos respuesta por parte de la Administración para que los pagos se realicen según los plazos establecidos por ley” indica Luis Romero.

La reactivación de las licitaciones ha sido un pequeño balón de oxígeno para empresas que tienen a la Administración pública como uno de sus clientes más importantes. Un primer paso de los que todavía quedan por dar para que entre todos superemos un reto que nos ha puesto a prueba como sociedad.

Esta ha sido la transcripción del artículo publicado en el especial que el diario La Razón ha publicado sobre la respuesta de algunas empresas ante la amenaza de la covid-19 y que se puede consultar en el siguiente enlace (haga click sobre la imagen inferior)

Especial publicado en el diario La Razón sobre la respuesta de las empresas ante la amenaza de la covid-19