Un 31 de octubre de 2001, el director general de Fulton, Luis Romero Pérez, fundó Fulton Servicios Integrales. Dos décadas después, la empresa cuenta con 400 personas en plantilla y un volumen de facturación que ronda los 25 millones de euros.

Un crecimiento meteórico de un proyecto consolidado que surgió de la necesidad de aportar un servicio completo a los clientes, que demandaban el cuidado de sus instalaciones tras haber sido éstas reformadas.

Luis Romero Pérez, director general Fulton

Pero además de la necesidad del mercado, la clave del crecimiento, en palabras del director general, ha sido “contar con un equipo humano fuerte porque el éxito de una empresa es el éxito de todas las personas que la componen”.

Una plantilla cuya implicación en el proyecto es evidente como lo demuestran dos de sus miembros, Miguel Agea y David Olba, los dos empleados que llevan en la empresa desde que ésta inició su actividad en 2001.

Un compromiso que va más allá de lo laboral. “Cuando estás a gusto, se pasa el tiempo rápido. Somos gente de empresa. Nunca hemos visto Fulton como un lugar de paso. Es un vínculo más sentimental, sientes los colores, la sientes tuya”, reflexionan.

El crecimiento del proyecto, coinciden ambos, se ha sustentado en dos pilares: gestión y trato humano. “El trato siempre ha sido correcto, humano, cercano” y añaden “hemos pasado momentos malos pero se ha apretado los dientes y se ha salido adelante. La gestión ha sido buena. Hemos tenido suerte con el capitán del barco”.

En esta evolución se ha apostado por la eficiencia energética con la creación de la marca ‘Fulton Servicios Energéticos’ que nace para gestionar proyectos relacionados con el ahorro energético y la reducción de las emisiones de CO2

La expansión geográfica también ha sido notable y se han creado sedes por toda España: Madrid, Catalunya, Aragón, Murcia, Andalucía, Castilla-La Mancha y Castilla-León; con clientes del ámbito privado pero también de la administración pública. Municipios como Alcañíz (Teruel) o Cabrera d’Anoia (Barcelona) pero también instituciones universitarias con el prestigio de la Universidad Carlos III de Madrid o la Universidad Politècnica de València; dentro del sector hospitalario centros como el Ramón y Cajal de Madrid o el Hospital General de València, dan muestra de la envergadura de los proyectos gestionados.